Guía
Cajas de mudanza — dónde conseguirlas y cuáles elegir
Las mejores cajas de mudanza no son las más grandes ni las más caras. Son las que cierran bien, aguantan el peso y vienen en dos o tres tamaños que se apilan unas sobre otras.
Actualizado el 2 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Dónde comprar cajas de cartón para mudanza
Hay tres sitios donde casi todo el mundo acaba comprando las cajas para empaquetar la mudanza:
- Tiendas de bricolaje y de material de oficina. Venden cajas de cartón para mudanza sueltas o en packs, en dos o tres tamaños. Es lo más sencillo si necesita pocas.
- Empresas de mudanzas, de alquiler de furgonetas y de guardamuebles. Venden sus propias cajas, normalmente de cartón de doble canal — más caras y más resistentes.
- Tiendas online de embalaje. Compensa en cantidad: los packs de veinte o treinta cajas salen más baratos por caja.
Cómo conseguir cajas de mudanza gratis
Las cajas usadas en buen estado sirven perfectamente, y se pueden conseguir sin pagar. Reunir suficientes lleva su tiempo, así que empiece unas semanas antes de la mudanza:
- Supermercados y tiendas del barrio. Pregunte el día anterior, o pregunte al encargado qué días llega la mercancía: la reciben en días fijos y tiran las cajas justo después.
- Librerías y tiendas de vinos. Las cajas de libros y las de vino son pequeñas y fuertes — las mejores para lo que pesa.
- Quien se acaba de mudar. Amigos, vecinos, grupos del barrio en redes sociales y anuncios de segunda mano. Quien acaba de terminar una mudanza quiere deshacerse de las cajas.
- Su lugar de trabajo. Las cajas de los paquetes de papel de impresora son pequeñas, todas iguales y tienen tapa. Pregunte antes de que vayan al reciclaje.
En una caja usada, antes de montarla, mire tres cosas: que esté seca, que las esquinas no estén blandas y que el fondo no se haya roto ya. Una caja que huele a comida o a humedad no se acerca a la ropa.
Qué tamaño de cajas de mudanza comprar
Con dos o tres tamaños basta, y mejor si son siempre los mismos: se apilan sin desperdiciar espacio. Lo que miden varía un poco de una tienda a otra, pero más o menos es esto:
- Pequeñas, de unos 40 × 30 × 30 cm — libros, vajilla, herramientas, todo lo que pesa.
- Medianas, de unos 55 × 35 × 35 cm — cosas de cocina, juguetes, el despacho, casi toda la casa. Son las que más se gastan.
- Cajas de mudanza grandes, de unos 60 × 40 × 40 cm — solo para lo ligero: almohadas, edredones, abrigos, lámparas.
El error habitual es comprar muchas grandes porque parece que cabe más. Una caja grande llena de libros no hay quien la levante.
¿Cajas de cartón o de plástico?
Las cajas de cartón son baratas, ligeras, se apilan bien y al final es fácil deshacerse de ellas. Sirven para casi todo y son la opción habitual.
Las cajas de mudanza de plástico con tapa aguantan la lluvia y la humedad, no necesitan cinta y se quedan para guardar cosas en la casa nueva. Tienen sentido para lo que va a seguir guardado — la ropa de otra temporada, los adornos de Navidad, lo que va al sótano, al garaje o a un guardamuebles. En algunas ciudades también se alquilan cajas de plástico para mudanza: se las traen a casa antes de la mudanza y las recogen después.
Mucha gente combina las dos: cartón para la mudanza, plástico para lo que se queda guardado.
Cajas de mudanza baratas: dónde no ahorrar
Puede ahorrar en las cajas medianas, que llevan cosas ligeras. No ahorre en las de la vajilla y los libros — el cartón fino cede por el fondo. Y no ahorre en cinta de embalar: es la que sujeta el fondo de todas las cajas. Para armar una caja, doble las solapas del fondo y péguelas con dos tiras de cinta en cruz; para cerrarla, cuando esté llena, lo mismo por arriba.
Cuántas cajas va a necesitar
Depende más de lo que tiene que del tamaño de la casa. Nuestra calculadora de cajas da las estimaciones publicadas por número de dormitorios, de un estudio a una vivienda de tres dormitorios, para cada tamaño de caja. Como referencia, recorra las habitaciones y cuente los armarios, las estanterías y los cajones llenos — son ellos los que llenan cajas, no los metros cuadrados. Y consiga algunas de más: es más fácil regalar las que sobran que quedarse a medias porque se acabaron.
Al final, las cajas de cartón se pliegan y caben debajo de una cama o detrás de una estantería — o pasan a quien se mude después.