Saltar al contenido
HomeItemFinder

Guía

Cómo embalar la ropa para la mudanza

La ropa es lo que menos se estropea en una mudanza y lo que más volumen ocupa. La mejor manera de embalarla es la que le ahorra trabajo en los dos extremos — al sacarla del armario y al volver a colocarla.

Actualizado el 1 de octubre de 2026

Lo que necesitará

  • Bolsas de basura grandes y resistentes, para la ropa que va en la percha
  • Las maletas que tenga
  • Cajas medianas para la ropa doblada, y pequeñas para los zapatos
  • Gomas elásticas o cinta, para sujetar las perchas en manojos
  • Un rotulador

Paso a paso

  1. Aparte la ropa que se queda fuera

    La ropa de la semana de la mudanza va en una maleta, como si se fuera de viaje. Todo lo demás puede embalarse con días de antelación.

  2. La ropa de percha se queda en la percha

    Junte de cinco a diez perchas, sujete los ganchos con una goma y meta una bolsa grande por abajo hasta arriba. Átela alrededor de los ganchos. En la casa nueva, solo tiene que colgarlas y quitar la bolsa.

  3. La ropa doblada va en maletas y cajas

    Doblada tal como está en el cajón, por persona y por tipo. Sus maletas son las mejores cajas para ropa que tiene en casa.

  4. Los zapatos, aparte

    Cada par junto, suela con suela, en cajas pequeñas. Ponga papel dentro de las botas y de los zapatos que se deforman con facilidad.

  5. Rotule por persona

    En una casa con varias personas, el nombre de a quién pertenece la ropa dice más que «Dormitorio». Escriba el número de la caja, el nombre y la habitación.

Cómo embalar la ropa de percha para la mudanza

Al empaquetar la ropa para una mudanza, esta es la parte que más gente complica. Vestidos, camisas, abrigos y trajes no tienen por qué salir de la percha: viajan colgados, juntos, dentro de una bolsa que los protege del polvo. Una bolsa de basura grande y resistente cumple esa función.

También existen las cajas armario —cajas altas con una barra para colgar— que hacen lo mismo con más protección. Merecen la pena para trajes y vestidos que no deben arrugarse; para lo demás, basta con una bolsa.

Si los cajones de una cómoda son ligeros, la ropa puede quedarse dentro: saque los cajones, cúbralos con film transparente o con un paño y llévelos como si fueran cajas.

Abrigos, edredones y ropa de cama

Lo que abulta pero pesa poco va en las cajas grandes: para eso están. Los edredones y las almohadas pueden ir en bolsas de vacío, que reducen mucho su volumen; eso sí, no los deje comprimidos más tiempo del necesario.

Aparte un juego de sábanas y una toalla por persona. Van en la caja de la primera noche, no con el resto de la ropa de cama.

La ropa de otra temporada: cuándo embalarla

Es de lo primero que se embala, semanas antes, y de lo último que se desembala; incluso puede quedarse guardada en su caja hasta que cambie el tiempo. Por eso conviene escribir con cuidado lo que lleva cada caja: «abrigos de invierno», no «ropa».

La ropa como relleno

Toallas, camisetas y calcetines protegen la vajilla y las piezas frágiles igual de bien que el papel. Si los usa así, la caja es de la cocina y no del dormitorio, y conviene apuntar que las toallas están ahí.

Errores que conviene evitar

  • Quitar toda la ropa de las perchas para doblarla. Es el doble de trabajo, y lo hace dos veces.
  • Llenar cajas grandes solo de ropa doblada. Pesan más de lo que parece, y la de abajo llega arrugada.
  • Guardar los zapatos junto con ropa clara.
  • Cerrar en bolsas ropa húmeda o sin lavar. Llega oliendo a cerrado.

Siga leyendo