Guía
Cómo mudarse de casa con un gato
Para un gato, una mudanza no es una caja tras otra — es su territorio que desaparece. Lo que haga antes, el día de la mudanza y en las primeras semanas decide si la adaptación dura días o meses.
Actualizado el 2 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Antes de la mudanza
Saque las cajas pronto. Un gato desconfía de las cajas los primeros días y luego empieza a ignorarlas — o a dormir dentro. Si aparecen todas la víspera, todo es nuevo de golpe.
Acostumbre a su gato al transportín. Déjelo abierto en casa, con una de sus mantas dentro, semanas antes. Un transportín que solo aparece para ir al veterinario es un transportín del que su gato huye.
Mantenga las rutinas. Las mismas horas para comer y para jugar, aunque la casa esté patas arriba.
Actualice su identificación. Los datos del microchip, y la placa del collar si la lleva, con la dirección y el teléfono correctos — es lo que permite recuperarlo si se escapa en una casa que todavía no conoce.
El día de la mudanza
El día de la mudanza es el más peligroso para un gato: puertas abiertas, gente que entra y sale, ruido.
- Encierre a su gato en una habitación que ya esté vacía, con el arenero, agua, comida y el transportín abierto. Un cartel en la puerta que diga «gato — no abrir» evita sorpresas.
- Llévelo el último, cuando la casa antigua ya esté vacía — y en el transportín, nunca suelto en el coche.
- En la casa nueva, lo mismo al revés: una habitación solo para él, preparada antes de sacarlo del transportín, con sus cosas dentro y la puerta cerrada hasta que termine la mudanza.
Las primeras semanas en la casa nueva
Una habitación cada vez. Deje que su gato explore primero la habitación a la que ha llegado, y solo después el resto de la casa, poco a poco. Una casa entera nueva es demasiado territorio para los primeros días.
Primero, sus cosas. La cama, la manta, los juguetes, el arenero — el olor familiar es lo que le dice que aquello es su casa. No lave las mantas nada más llegar.
Paciencia si se esconde. Es normal que un gato se esconda debajo de una cama y coma poco los primeros días después de la mudanza. Deje que salga a su ritmo; no lo saque a la fuerza.
Si su gato sale a la calle
Un gato que sale a la calle no debería salir en la casa nueva antes de conocerla bien por dentro — unas semanas, como mínimo. Hasta entonces, la casa nueva todavía no es su territorio, y es en la primera salida cuando muchos gatos se pierden al intentar volver a la casa de antes.
Si algo no va bien — su gato deja de comer durante varios días, se esconde y no sale, hace sus necesidades fuera del arenero durante mucho tiempo —, hable con su veterinario.
La caja del gato
Prepare una caja aparte con todo lo suyo: comida para unos días, la arena y la pala, los cuencos, los juguetes, la manta, sus medicamentos. Es la primera que entra en su habitación en la casa nueva — y nunca es la caja que se queda olvidada al fondo del garaje.